“Stultifera Navis” (Notas para clase sobre el texto de Michel Foucault)

EXCLUSIÓN SOCIAL PERO REINTEGRACIÓN ESPIRITUAL

Foucault comienza hablando de los leprosarios y de su lenta desaparición.

Aunque los leprosarios están vacíos permanece aún intacto el sentido de la exclusión.

 (Pensemos nosotros en la imagen del leproso. Nunca en mi vida he visto un leproso, pero en mi infancia recuerdo que existía un lugar cerca de mi pueblo donde vivían esos seres monstruosos a los que se les caía la carne en pedazos, que vivían aislados de todos, que estaban en la periferia y que seguro habían terminado en ese lugar por el miedo que teníamos de infectarnos pero porque eran una recordatorio constante de nuestra mortalidad)

 Dice además Foucault que los leprosos son apartados y trazaron alrededor de ellos un círculo de lo sagrado.

LEER FRAGMENTO:

En sus palabras “ Aunque se retire al leproso del mundo y de la comunidad de la Iglesia visible, su existencia, sin embargo, siempre manifiesta a Dios, puesto que es marca, a la vez, de la cólera y de la bondad divina. “Amigo mío —dice el ritual de la iglesia de Vienne—, le place a Nuestro Señor que hayas sido infectado con esta enfermedad, y te hace Nuestro Señor una gran gracia, al quererte castigar por los males que has hecho en este mundo”

A esta exclusión la llamamos GRESSU RETROGRADO. Y aunque seas separado de la Iglesia y de la compañía de los Santos, sin embargo, no estás separado de la gracia de Dios. “, le dejan claro al leproso y por ahí derecho lo esclavizan.

El abandono le significa salvación; la exclusión es una forma distinta de comunión.

Desaparecida la lepra, olvidado el leproso, o casi, estas estructuras permanecerán. A menudo en los mismos lugares, los juegos de exclusión se repetirán, en forma extrañamente parecida, dos o tres siglos más tarde. Los pobres, los vagabundos, los muchachos de correccional, y las “cabezas alienadas”, tomarán nuevamente el papel abandonado por el ladrón, y veremos qué salvación se espera de esta exclusión, tanto para aquellos que la sufren como para quienes los excluyen. Con un sentido completamente nuevo, y en una cultura muy distinta, las formas subsistirán, esencialmente esta forma considerable de separación rigurosa, que es exclusión social, pero reintegración espiritual.

¿Podemos rastrear aún el siglo XXI una exclusión de ese tipo? Exclusión social pero reintegración espiritual.

 2. Una vez desaparece la exclusión por la lepra, aparece la exclusión por enfermedades venéreas.

Los enfermos también son aislados en los hospitales, se ponen en práctica distintos tratamientos. Están sujeto a toda clase de juicios morales. La enfermedad venérea se ha separado, en cierta medida, de su contexto médico, y se ha integrado, al lado de la locura, en un espacio moral de exclusión.

(El anatomista) http://www.4shared.com/document/iFOeuaH_/Andahazi_Federico_-_El_Anatomi.html

 SURGE EL TEMA RECURRENTE DE NEF DE FOUS. STULTIFERA NAVIS

Y DE ESTO SE AGARRA FOUCALT PARA MIRAR COMO LA LOCURA VA ADQUIRIENDO DIFERENTES MATICES, PERO TODOS FINALMENTE CONDUCEN A LA EXCLUSIÓN.

El primero de estos Matices, es la locura, como una especie de exilio ritual. El que navega va en busca de algo.

 CITO A FOUCALT:

Se vuelve una moda componer estas “naves” cuya tripulación de héroes imaginarios, de modelos éticos o de tipos sociales se embarca para un gran viaje simbólico, que les proporciona, si no la fortuna, al menos la forma de su destino o de su verdad. Es así como Symphorien Champier compone sucesivamente una Nef des princes et des batailles de Noblesse en 1502, y después una Nef des Dames vertueuses en 1503; hay también una Nef de Santé, junto a la Blauwe Schute de Jacob van Oestvoren de 1413, del Narrenschiff de Brandt (1497) y de la obra de Josse Bade, Stultiferae naviculae scaphae fatuarum mulierum (1498). El cuadro de Bosco, con seguridad, pertenece a esta flota imaginaria.

Existen al parecer algunos antecedentes históricos de estas obras literarias y pictóricas: A los locos se los enviaba al campo, se les permitía vagar o eran entregados a peregrinos.

Es posible que las naves de locos que enardecieron tanto la imaginación del primer Renacimiento, hayan sido navíos de peregrinación, navíos altamente simbólicos, que conducían locos en busca de razón; unos descendían los ríos de Renania, en dirección de Bélgica y de Gheel; otros remontaban el Rin hacia el Jura y Besançon.

Pero hay otras ciudades, como Nuremberg, que no eran, ciertamente, sitios de peregrinación, y que reúnen gran número de locos, bastantes más, en todo caso, que los que podría proporcionar la misma ciudad. Estos locos son alojados y mantenidos por el presupuesto de la ciudad.

La preocupación de la curación y de la exclusión se juntaban; se encerraba dentro del espacio cerrado del milagro. Es posible que el pueblo de Gheel se haya desarrollado de esta manera, como un lugar de peregrinación que se vuelve cerrado, La tierra santa donde la locura aguarda la liberación, pero donde el hombre crea, siguiendo viejos temas, un reparto ritual. La partida del loco como una especie de exilio ritual.

 Sobre el exilio ritual>

La ley de la vida (Jack London)

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/london/ley.htm

Al loco lo mandan a navegar, por que la navegación libra al hombre a la incertidumbre de su suerte; cada uno queda entregado a su propio destino, pues cada viaje es, potencialmente, el último. Hacia el otro mundo es adonde parte el loco en su loca barquilla; es del otro mundo de donde viene cuando desembarca.

LORCA, EL POETA EN NUEVA YORK.

FRIDA KAHLO EN EL EXILIO.

http://bivir.uacj.mx/libroselectronicoslibres/Autores/FedericoGarciaLorca/Poeta%20en%20Nueva%20York.pdf

http://www.google.com.co/imgres?q=frida+kahlo+new+york&hl=es-419&tbm=isch&tbnid=ndXWRyj-2we5aM:&imgrefurl=http://www.artsunlight.com/artist-NK/N-K0007-Frida-Kahlo/N-K0007-054-my-dress-hangs-there-or-new-york.html&docid=pbkfEsovbYUcAM&w=600&h=530&ei=awdgTo_lHYWDgAftruXlAQ&zoom=1&iact=hc&vpx=365&vpy=69&dur=92&hovh=211&hovw=239&tx=126&ty=122&page=1&tbnh=128&tbnw=150&start=0&ndsp=19&ved=1t:429,r:1,s:0&biw=1247&bih=561

EN EL AGUA NAVEGANDO POR SIEMPRE, el loco está solidamente confinado a la encrucijada infinita.

EL AUTOR SE PREGUNTA PORQUE LA LOCURA SE VUELVE UN TEMA RECURRENTE. 

EN EL SIGLO XV, la locura como tema desplaza al de la muerte.

 ¿Por qué, de la antigua unión del agua y la locura, nace un día, un día preciso, este barco?

Hasta la segunda mitad del siglo XV, reina el tema de la muerte y de la enfermedad.

  BURLA DE LA MUERTE

 Después La locura y el loco llegan a ser personajes importantes, en su ambigüedad: amenaza y cosa ridícula, vertiginosa sinrazón del mundo y ridiculez menuda de los hombres. En vez de sufrir por la nada, era mejor reírse de ella Pero lo que hay en la risa del loco es que se ríe por adelantado de la risa de la muerte; y el insensato, al presagiar lo macabro, lo ha desarmado.

Los elementos están ahora invertidos. Ya no es el fin de los tiempos y del mundo lo que retrospectivamente mostrará que los hombres estaban locos al no preocuparse de ello; es el ascenso de la locura, su sorda invasión, la que indica que el mundo está próximo a su última catástrofe, que la demencia humana llama y hace necesaria.

Toda la última parte del Elogio de la locura está construida sobre el modelo de una larga danza de locos, donde cada profesión y cada estado desfilan para integrar la gran ronda de la sinrazón. Es probable que en la “Tentación” de Lisboa un buen número de fauces de la fauna fantástica que se ve en la tela provengan de las máscaras tradicionales; algunas, acaso, hayan sido tomadas del Malleus. En cuanto a la famosa “Nave de los locos”, ¿no es acaso una traducción directa del Narrenschiff de Brant, del cual lleva el título, y de cual parece ilustrar de manera muy precisa el canto XXVII, consagrado a su vez a estigmatizar los potatores et edaces? Hasta se ha llegado a suponer que el cuadro de Bosco era parte de toda una serie de pinturas, que ilustraban los cantos principales del poema de Brant.

El AUTOR QUE HA CITADO OBRAS IMPORTANTES SOBRE LA LOCURA,  EL BOSCO, LA NAVE DE LOS LOCOS DE BRANDT Y EL ELOGÍO A LA LOCURA DE ROTTERDAM COMIENZA A HABLAR DE LA DIFERENCIA ENTRE VERBO E IMAGEN Y DE LA TRANSFORMACIÓN DE UNAS Y DE OTRAS DESDE LA EDAD MEDIA HASTA EL RENACIMIENTO.

 Las imágenes de la tentación y del Grylle explican los cambios que surgen en la concepción de la locura desde el siglo XV, finales del medioevo y el renacimiento.

 

GRYLLE

http://www.google.com/imgres?imgurl=http://www.or-pigments.com/vergy_grylle.jpg&imgrefurl=http://www.or-pigments.com/d_vergy.html&usg=__Lao0tdlPFiZavWgLE6BWsBKd_aw=&h=347&w=400&sz=46&hl=en&start=0&zoom=1&tbnid=y6GQrxQDR5YJmM:&tbnh=129&tbnw=149&ei=O6lRTpWGEI-ltwelu6DLCQ&itbs=1&iact=hc&vpx=295&vpy=81&dur=128&hovh=209&hovw=241&tx=113&ty=100&page=1&ndsp=18&ved=1t:429,r:1,s:0

 TENTACIONES DE SAN ANTONIO

http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Tentation_de_Saint_Antoine.jpg

 En las tentaciones, el ASCETA LO CONTEMPLA, LA LOCURA MIRA CON SU SONRISA INTERROGACIÓN, AMBOS ESTÁN ATRAPADOS EN ESA INTERROGRACIÓN.

 Pero en el Grylle que surgen en el Renacimiento las relaciones con la animalidad se invierten; la bestia se Libera; escapa del mundo de la leyenda y de la ilustración moral para adquirir algo fantástico, que le es propio. Y por una sorprendente inversión, va a ser ahora el animal, el que acechará al hombre, se apoderará de él, y le revelará su propia verdad.

Los animales imposibles, surgidos de una loca imaginación, se han vuelto la secreta naturaleza del hombre; y cuando, el último día, el hombre pecador aparece en su horrible desnudez, se da uno cuenta de que tiene la forma monstruosa de un animal delirante son esos gatos cuyos cuerpos de sapos se mezclan en el “Infierno” de Thierry Bouts con la desnudez de los condenados; son, según los imagina Stefan Lochner, insectos alados con cabeza de gatos, esfinges con élitros de escarabajo, pájaros con alas inquietas y ávidas, como manos; es el gran animal rapaz, con dedos nudosos, que aparece en la”Tentación” de Grunewald. La animalidad ha escapado de la domesticación de los valores y símbolos humanos; es ahora ella la que fascina al hombre por su desorden, su furor, su riqueza en monstruosas imposibilidades, es ella la que revela la rabia oscura, la locura infecunda que existe en el corazón de los hombres.

LA DIFERENCIA RADICA EN QUE en la iconografía del fin del mundo la muerte era la que destruía, y en el temprano renacimiento es la locura misma la que se encarga de la destrucción.

 PERO ESTA LOCURA FASCINA PORQUE ES SABER, el loco tienen acceso a un saber que no le pertenece a los cuerdos. EL movimiento de retroceso del santo no indica más que su negativa de franquear los límites permitidos del saber; sabe ya —y ésa es su tentación— lo que Cardano dirá más tarde: “La Sabiduría, como las otras materias preciosas, debe ser arrancada a las entrañas de la Tierra. ”

El loco lo ve todo, el cuerdo ve solo figuras fragmentarias.

Cuando el hombre despliega la arbitrariedad de su locura, encuentra la oscura necesidad del mundo; el animal que acecha en sus pesadillas, en sus noches de privación, es su propia naturaleza, la que descubrirá

la despiadada verdad del infierno; las imágenes vanas de la ciega bobería forman el gran saber del mundo; y ya, en este desorden, en este universo enloquecido, se adivina lo que será la crueldad del final. En muchas imágenes el Renacimiento ha expresado lo que presentía de las amenazas y de los secretos del mundo, y es esto sin duda lo que les da esa gravedad, lo que dota a su fantasía de coherencia tan grande.

LA LOCURA ES ENTONCES LA INCERTIDUMBRE, LA DUDA

La locura tiene algo que ver con los extraños caminos del saber.

(El primer canto del poema de Brant está consagrado a los libros y a los sabios)

 MARCA ENTONCES LA DIFERENCIA ENTRE IMÁGENES Y PALABRAS, LAS DEL BOSCO Y LA DEL GRYLLE DESEMBOCAN EN EL ELOGIO A LA LOCURA DE ERASMO DE ROTTERDAM.

Existe una conversión fundamental del mundo de las imágenes: el constreñimiento de un sentido multiplicado lo libera del orden de las formas. Se insertan tantas significaciones diversas bajo la superficie de la imagen, que ésta termina por no ofrecer al espectador más que un rostro enigmático.

Entre el verbo y la imagen, entre aquello que pinta el lenguaje y lo que dice la plástica, la bella unidad empieza a separarse; una sola e igual significación no les es inmediatamente común.

Habla sobre la separación de lenguaje e imagen, en el arte. Y pone como ejemplo las catedrales góticas.

Paradójicamente, esta liberación viene de la abundancia de significaciones, de una multiplicación del sentido, por sí misma, que crea entre las cosas relaciones tan numerosas, tan entretejidas, tan ricas, que no pueden ya ser descifradas más que en el esoterismo del saber; las cosas, por su parte, están sobrecargadas de atributos, de indicios, de alusiones, y terminan por perder su propia faz.

Todo lo que tenía la locura de oscura manifestación cósmica en Bosco, ha desaparecido en Erasmo; la locura ya no acecha al hombre desde los cuatro puntos cardinales; se insinúa en él o, más bien, constituye una relación sutil que el hombre mantiene consigo mismo. La personificación mitológica de la Locura no es, en Erasmo, más que un artificio literario. En realidad, no existen más que locuras, formas humanas de la locura: “Cuento tantas estatuas como hombres existen”;

El SÍMBOLO DE LA LOCURA DEJA DE SER EL GRYLLE Y SE CONVIERTE EN EL ESPEJO.

El símbolo de la locura será en adelante el espejo que, sin reflejar nada real, reflejará secretamente, para quien se mire en él, el sueño de su presunción. La locura no tiene tanto que ver con la verdad y con el mundo, como con el hombre y con la verdad de sí mismo, que él sabe percibir.

Son avaros, delatores, borrachos; son aquellos que se entregan a la orgía y al desorden; aquellos que interpretan mal las Escrituras; los que practican el adulterio. Locher, el traductor, de Brant, indica en su prefacio en latín el proyecto y sentido de la obra; se trata de mostrar quae mala quae bona sint; quid vitia; quo virtus, quo ferat error; se fustiga, por la maldad que revelan, a impios, superbos, avaros, luxuriosos, lascivos, delicatos, iracundos, gulosos, edaces, invidos, veneficos, fidefrasos…—en una palabra, a todo lo que el hombre ha podido inventar respecto a irregularidades de su propia conducta.

De un lado el Bosco, Brueghel, Thierry Bouts, Durero, y todo el silencio de las imágenes.

Por otro lado, con Brant, con Erasmo, con toda la tradición humanista, la locura queda atrapada en el universo del discurso. Allí se refina, se hace más sutil, y asimismo se desarma.

 Aquel movimiento que hacía decir a Artaud: “Con una realidad que tenía sus leyes, sobrehumanas quizá, pero naturales, ha roto el Renacimiento del siglo XVI; y el Humanismo del Renacimiento no fue un engrandecimiento, sino una disminución del hombre”, 82ese movimiento, ¿cómo se ha terminado?

La imagen del loco Desaparece del arte, tan solo queda en Sade y la obra de Goya.

FOUCAULT DICE QUE NUESTRA CULTURA PERDIÓ SU MEDIO TRÁGICO DESDE el día en que rechazó lejos de sí a la gran locura solar del mundo, los desgarramientos en que se consuma sin cesar la “vida y muerte de Satán el Fuego”.

En suma, la conciencia crítica de la locura se ha encontrado cada vez más en relieve, mientras sus figuras trágicas entraban progresivamente en la sombra.

La locura se convierte en una forma relativa de la razóno antes bien locura y razón entran en una relación perpetuamente reversible que hace que toda locura “Todas las cosas tienen dos caras —dice Sebastián Franck— porque Dios ha resuelto oponerse al mundo, dejar a éste la apariencia y tomar para sí la verdad y la esencia de las cosas… Por ello, cada cosa es lo contrario de lo que parece ser en el mundo: un Sileno invertido. ” La belleza encubre la fealdad, la riqueza la indigencia, la infamia la gloria, el saber la ignorancia. En suma, abrid el Sileno, encontraréis allí lo contrario de lo que muestra”. 85 Nada que no esté hundido en la contradicción inmediata, nada que no incite al hombre a adherirse a su propia locura; medido por la verdad de las esencias y de Dios, todo el orden humano no es más que locura.

Tauler evocaba ese abandono de las locuras del mundo pero que se ofrecía, por ello mismo, a locuras más sombrías y más desoladoras: “La navecilla es llevada mar adentro, y como el hombre se encuentra en este estado de abandono, entonces afloran en él todas las angustias y todas las tentaciones, y todas las imágenes, y la miseria…

Y lo que Erasmo había entrevisto de lejos, al decir secamente que Dios ha ocultado aun a los sabios el misterio de la salvación, salvando así al mundo por la locura misma, 89Nicolás de Cusa lo había dicho extensamente en el movimiento de sus ideas, perdiendo su débil razón humana, que no es sino locura, en la gran locura abismal de la sabiduría de Dios: “Ninguna expresión verbal puede expresarla, ningún acto del entendimiento puede hacerla comprender, ninguna medida puede medirla, ninguna realización realizarla, ningún término terminarla, ninguna proporción proporcionarla, ninguna comparación compararla, ninguna figura figurarla, ninguna forma informarla…

nexpresable mediante ninguna expresión verbal, se pueden concebir frases de ese género al infinito, pues ninguna concepción puede concebir esta Sabiduría por la cual, en la cual y de la cual proceden todas las cosas.

Fue Así, bajo la influencia principal del pensamiento cristiano, queda conjurado el gran peligro que el siglo XV había visto crecer. La locura no es una potencia sorda que hace estallar el mundo y revela fantásticos prestigios; en el crepúsculo de los tiempos, no revela las violencias de la bestialidad ni la gran lucha del Saber y la Prohibición. Ha sido arrastrada por el ciclo indefinido que la vincula con la razón; ambas se afirman y se niegan la una por la otra. La locura ya no tiene existencia absoluta en la noche del mundo: sólo existe por relatividad a la razón, que pierde la una por la otra, al salvar la una con la otra.

La locura se convierte en una de las formas mismas de la razón. Se integra a ella, constituyendo sea una de sus formas secretas, sea uno de los momentos de su manifestación, sea una forma paradójica en la cual puede tomar conciencia de sí misma. De todas maneras, la locura no conserva sentido y valor más que en el campo mismo de la razón.

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